miércoles, 16 de junio de 2010

Más sobre Persépolis


Persépolis es la historia autobiográfica de la iraní Marjane Satrapi, la historia de cómo creció en un regimen fundamentalista islámico que la acabaría llevando a abandonar su país. El cómic empieza a partir del año 1979, cuando Marjane tiene diez años y desde su perspectiva infantil es testigo de un cambio social y político que pone fin a más de cincuenta años de reinado del sha de Persia en Irán y da paso a una república islámica.
Además de diferenciarse de los demás niños por haber sido educada al estilo occidental dentro de una familia de clase alta y por unos padres de ideología progresista y partidarios del islamismo moderado, "Marji" (como la conoceremos al principio de la historia) también tiene una considerable inquietud intelectual para una niña de su edad y notable imaginación que la lleva a mantener conversaciones con Dios -al que encuentra un curioso parecido con Karl Marx- o soñar con llegar a ser algún día la última profeta que siga los pasos de Jesús y Mahoma. La historia de unos antepasados ilustres (su bisabuelo fue el último rey de la dinastía persa de los Qadjar), una familia que se opone activamente al gobierno del Sha, las manifestaciones, la diferencia de clases sociales o la marginación de la niña son algunas de las piezas del puzzle que Marji se esfuerza por componer con la intención de comprender el mundo que la rodea. Al tiempo que va creciendo, Marjane se da cuenta de que el nuevo régimen islámico por el que lucharon sus padres ha caído en manos de los integristas y que no trae consigo nada bueno.
En este punto acaba la historia del primero de los cuatro álbumes que componen Persépolis. El segundo ocupa el periodo de 1980 a 1984 y tiene como trasfondo la guerra entre Irán e Irak a mitad de los ochenta y el inicio de su adolescencia, donde conoceremos, por ejemplo, de su afición a grupos musicales prohibidos por el regimen islámico, y algunos de los problemas en que se mete ya de bien jovencita por su carácter rebelde. El tercer álbum se centra en las múltiples penurias y peripecias vitales que vivirá la autora en Austria entre 1984 y 1989, donde es enviada a vivir por sus padres para protegerla tanto de los bombardeos como de los problemas legales en los que podría acabar de continuar con su conducta, que no siempre se adecuaba a las costumbres propugnadas desde el gobierno islámico. El cuarto y último presentará su regreso a Irán, una época en que realiza sus estudios de bellas artes en Teherán, y tras vivir en Europa varios años nos explica como tiene que volver a acostumbrarse nuevo a las condiciones de vida bajo el régimen chiita de los ayatolá.

Persépolis (Marjane Satrapi)

viernes, 14 de mayo de 2010

La suerte (Candela Incutti)


Año nuevo, fiesta, reunión familiar y todo lo que eso implica, pero sin embargo no seria de eso de lo que les quiero contar, si no de algo que no hable nunca con nadie.

Bueno volviendo a este 31 de diciembre, sentados todos en la mesa, recordando añejas anécdotas de los tiempos de antes, y mientras la década del setenta y los viejos recuerdos bailaban sobre la mesa se hicieron las 12, abrimos el champagne servimos las copas y a brindar por un nuevo año, antes de seguir quiero contarles que yo no creía en el destino ni tampoco en eso de romper una copa para obtener suerte, soy mas del lado de la ciencia.
Mi madre, curiosa persona, tiene un estilo hippie y es muy creyente del destino y de la suerte. Me sugirió que pidiera 3 deseos, que quiera para aquel 2006, me había parecido una idea absurda, escribir 3 deseos que anhelara con el alma, dentro de una botella de champagne de segunda, en fin para darle el gusto , metí una servilleta en blanco dentro de la botella le puse el corcho y la guarde en la alacena.
Pasado mucho tiempo, el 26 de septiembre del 2006, mi madre enferma, mi padre pierde el trabajo y yo estaba a punto de repetir de año.

Una persona normal hubiera dicho que era un mal año, pero a mí no me solían pasar cosas muy normales, así que fui a hablar con mi madre al hospital. A lo largo de la conversación ella toco el tema de año nuevo, me pregunto que había puesto en ese papel, por curiosidad, supongo, la cuestión es que no sabia que responder y dije:
Nada importante
¿Como nada importante? – Exclamo con enojo – Pero Camilo, no se puede pedir un deseo si uno no lo ansia fuertemente. ¿Entiendes hijo? Bueno como sea, la rompiste luego de pedir los deseos?
No mamá, nunca me dijiste que había que hacerlo.
Si camilo, ya veo porque no se te cumplieron los deseos, eso a mi nunca me fallaba.
Resignado frente a lo que la vida me deparara me fui del hospital hasta mi casa. Al llegar mientras estudiaba, o intentaba de estudiar me acorde de que había guardado la botella en la alacena, y la fui a buscar, la abrí y todavía estaba el papel ahí. Quería probar, no se a ver si, quizás si escribía los deseos ahora y rompía la botella se cumplían. Agarre el papel una vieja birome y escribí:
Deseo que mi padre recupere su trabajo.
Deseo rendir bien mi última materia y pasar de año.
Deseo que mi madre se recupere.
Metí la servilleta adentro, tape la botella y la di contra la mesada, se partió miles de pedazos. Yo no sentía nada diferente para mi seguía todo igual. Así que deje los pedazos ahí y me fui a estudiar, porque si la suerte no me ayudaba debía ser yo quien lo hiciera por si mismo.
Al otro día como a las 3 de la mañana, llaman del hospital, mi madre se había recuperado del infarto, ya podía respirar mejor e iba a estar unos días en observación, por el mediodía, mi padre consiguió trabajo como profesor de música en una escuela de la ciudad y por ultimo después de 3 días fui a rendir matemática, con 0 expectativa de logro pero fui igual, por la tarde me avisan que pase de año con una materia previa.
No se si fue la suerte, la ciencia, si fui yo, o que fue, pero entendí que si lo deseas con mucha fuerza pueda cumplirse, sólo si realmente lo deseas.

Carta del televidente (Carolina Menéndez)


Querida familia:



Les escribo porque me siento muy solo en mi nuevo país.Cada vez que me siento a comer me doy cuenta de lo solo que estoy ;ayer comiendo mi sopa Iowa City , frente a mi tv apagada se reflejaba mi propio comercial.
Y ahora que estoy apartado,me dí cuenta de que los quiero muchísimo y los necesito.
Nos veremos muy pronto...
Oscar.

Televidente (Oscar Hahn)


Aquí estoy otra vez de vuelta

en mi cuarto de Iowa City
tomo a sorbos mi plato de sopa Campbell

frente al televisor apagado
la pantalla refleja la imagen

de la cuchara entrando en mi boca.
Y soy el aviso comercial de mí mismo

que anuncia nada

a nadie.

lunes, 3 de mayo de 2010

Cibernauta (Daniela Longhi)


Pasan las horas, días, semanas

él sigue en su computadora.

Su comunicación con el exterior es ella,

para él es como su todo.

Pero al mismo tiempo,

lo comunica y lo aísla de los demás.

Con el tiempo pensarán

que ellos son

uno solo

miércoles, 28 de abril de 2010

manos que ven (Aldana Sosa)


La mano de la mujer apoyada sobre la piedra

veía aquel pequeño árbol
donde estaba un pájaro con sus
pichones recién nacidos


El viento soplaba fuerte
Las nubes pasaban rápidamente
y el cielo empezaba a oscurecer.